domingo, 16 de septiembre de 2012

Nobleza canina

De vez en cuando alguien me pregunta el por qué a veces soy sobreprotector hacia los perros, no solo los que he tenido a mi lado sino también perritos callejeros que pasan por la calle buscando paliar un poco su hambre. Bueno, un perro no solo puede ser un miembro más de la familia, vigilante de la casa y compañero inseparable en situaciones duras en las cuales a uno no le parece quedar ningún amigo más que aquella mascota de lealta incondicional. En contraste con la poca compasión que muchos humanos les demuestran a los perros, muchos perros demuestran una lealtad a sus amos que a veces raya en lo increíble, y pruebas de ello abundan.

Hace poco se publicó una nota acerca de un perro llamado Capitán. Una nota publicada el 12 de septiembre de 2012 dice lo siguiente: "Pocos días después del 24 de marzo de 2006, cuando Miguel murió, Capitán decidió abandonar la casa donde vivía, en la ciudad cordobesa de Villa Carlos Paz. El perro que él había llevado al hogar como una sorpresa para su hijo, a pesar de la tibia oposición de Verónica, su esposa, se fue sin rumbo cierto ante la inaceptable ausencia de su amo. Al tiempo volvió, olfateó cada rincón y se fue. “Se quedó un tiempo viviendo afuera, a unos metros, a mitad de cuadra de la casa”, cuenta Verónica. Evidentemente, al ver que Miguel no regresaba, el perro, un mestizo con algo de ovejero alemán, lo fue a buscar. Claro que al ver que ya no estaba en la calle, Verónica y su hijo, Damián, lo pensaron muerto, o adoptado por otra familia. Sin embargo, su destino no había sido ninguno de los que ellos pudieran imaginar: “Cuando fuimos con mi hijo al cementerio, lo encontramos ahí. Damián comenzó a gritar que era Capitán y el perro se nos acercó ladrando, como si llorara”, relató Verónica al diario La Voz. Cuando ya fue tiempo de regresar al domicilio, ambos quisieron recuperar a Capitán, con la idea que volviera al calor y la seguridad del hogar. Pero tras varios intentos frustrados de arrastrarlo hacia la casa, aceptaron su deseo. Capitán se quedó en el cementerio, con Miguel. Nadie aún se explica cómo, si Miguel murió en el hospital de Carlos Paz y su cuerpo fue trasladado desde allí a una casa velatoria, muy lejos de su vivienda, el perro supo dónde descansaban los restos de su dueño. Según el relato de la familia, ni ese día ni ningún otro el perro los siguió hasta el cementerio. “El domingo siguiente volvimos a visitar la tumba de Miguel y el perro estaba ahí. Esa vez nos siguió, en el regreso, porque habíamos ido caminando. Se quedó un rato con nosotros en casa pero después volvió al cementerio”, cuenta Verónica. Hoy, definitivamente, el cementerio es el hogar de Capitán. Y así lo avalan varios testimonios. Marta vende flores allí y asegura que el perro llegó en enero de 2007. “Tenía una pata delantera quebrada. Llamamos al veterinario, le dimos antiinflamatorios y los chicos le entablillaron la pata. Se ha hecho querer y come lo que le damos”, afirma. “Se ve que quería mucho a su amo, hace muchos años que está acá. Va a su casa, pero vuelve. Muchas veces lo quisieron llevar pero se viene para acá”, señala. Aquella Verónica reticente a la presencia de un animal en la casa, admite que ahora le produce mucha emoción verlo. “Todos me dicen que es una gran historia. Yo creo en la fidelidad del perro. Pero ahora lo veo con mucho más afecto. Me da mucha ternura. Nunca lo voy a comparar con mi esposo pero siento que él está con mi marido”, expresa. Su hijo, Damián, tiene ahora 13 años y también era dueño del perro, pero aceptó su voluntad sin rencores. “Cuando lo trajimos era chiquito. Yo también era chico y me encontré con la sorpresa de que mi papá había traído ese regalo”, recuerda. “Lo quise traer a casa varias veces pero él se vuelve al cementerio. Si quiere estar ahí, me parece bien que se quede: está cuidando a mi papá”, asegura. Una madrugada, Capitán llegó a la casa alrededor de las 4. “Había familiares y uno de ellos me avisó que tocaban la puerta. Cuando salí, lo vi. Entró, se quedó un rato pero después quiso irse”, cuenta Verónica. Héctor Baccega es el director del Cementerio municipal de Villa Carlos Paz. No sólo da crédito a esta historia, sino que además, añade un elemento que la hace aún más increíble: “El perro apareció acá solo y dio vueltas por todo el cementerio, hasta que llegó también solo a la tumba de su dueño. No lo llevó nadie hasta ahí. Y eso no es todo: cada día, a las seis de la tarde, va y se acuesta frente a esa tumba”, precisó."

He aquí al noble perrito Capitán que no se resigna a aceptar que la muerte lo haya separado de su amo:





Poco tiempo después de que apareció la nota anterior acerca de Capitán, se publicó el siguiente reportaje el 7 de junio de 2012: "Perro protege y salva a bebé abandonado debajo de un puente. Un perro se ha ganado el ser reconocido como un héroe después de haber encontrado a un bebé abandonado y pasar toda la noche junto a él para protegerlo, en Ghana. Según las autoridades, un niño de dos semanas de edad fue descubierto debajo de un puente, cerca de la localidad de Bolgatanga, después de haber sido abandonado por su madre. Al quedarse sólo, en un ambiente hostil, el bebé que no tenía forma de valerse por sí mismo, fue salvado por un perro de una granja local cercana. Los agentes han dicho que los dos fueron encontrados juntos, varias horas después de que el perro desapareciese. Un equipo de búsqueda pasó toda la noche peinando la zona y los bosques cercanos para encontrar al perro, pero no fue hasta la mañana siguiente que lo encontraron sorprendentemente debajo de un puente al lado del bebé. La extraordinaria noticia fue comunicada por Madam Rosemary Azure en una entrevista con la agencia de noticias de Ghana. El bebé fue abandonado por su madre por razones que todavía se desconocen. Su cordón umbilical no había sido cortado y estaba infectado, pero el niño estaba en perfecto estado de salud después de haber pasado toda la noche con el perro."

Otra nota parecida acerca de la lealtad del perro hacia el humano incluso en casos en donde no conoce al humano al que está salvando es el de una perrita callejera llamada China que también salvó de morir de frío a una bebita abandonada. La nota que apareció publicada el 24 de agosto de 2008 dice: "El frío y la niebla de la noche no frenaron a la muchacha de 14 años. Estaba decidida a todo, incluso a parir a la intemperie el hijo indeseado. Su familia no sabía que estaba embarazada y ella pretendía simular que la vida seguía adelante como si nada hubiese pasado. Así que se fue a una finca rural de la localidad de Abasto, 55 kilómetros al sur de Buenos Aires, y dio a luz entre unas matas. Quizá pensó que los jornaleros se apiadarían de la criatura, y la dejó abandonada entre las sombras. El bebé quedó solo y desnudo, a un paso de la muerte por hipotermia. Pero de repente apareció "China", la perra del campo, de ocho años, que está amamantando a seis cachorrillos recién nacidos. Guiada por su instinto maternal, se interesó por la inesperada visitante y empezó a dar vueltas alrededor. Igual que la loba que amamantó a Rómulo y Remo, cogió a la recién nacida con su boca, sin morder, tal como hace con sus crías, y la trasladó a lo largo de 50 metros hasta su precaria 'vivienda', un cobertizo montado con chapas y maderas viejas, al lado de un gallinero. Allí la mascota acomodó entre los cachorros a la niña, cobijándola con el calor de los cuerpos. Pero parece que el bebé no estaba cómodo y comenzó a llorar. "China" se puso de los nervios y salió de la caseta ladrando, mientras daba vueltas sin entender qué había hecho mal. El dueño de la finca, Fabio Anze, se despertó con tanto alboroto y salió de la casa a ver qué pasaba. Primero tranquilizó a la perra con una caricia mientras enfocaba la linterna hacia la caseta. Y vio a la niña, que aún tenía el cordón umbilical colgando. Enseguida llamó la comisaría y trasladaron a la niña al hospital. Tras revisarla, los médicos diagnosticaron que estaba fuera de peligro y que se trataba de "una gorda hermosa de cuatro kilos". Nació tras 39 semanas de gestación. El viernes, fue trasladada al hospital de niños de la ciudad de La Plata para ser sometida a estudios médicos. La doctora Herminia Itarte, directora del centro, declaró que el bebé "está estable aunque tiene hematomas, heridas y escoriaciones en la boca. Es probable que la hayan arrastrado". "No sabemos por dónde la tomó la perra, pero no tiene mordeduras. Los perros sujetan a sus cachorros del pescuezo. Nunca los muerden. Se las ingenian para no lastimarlos", añadió. La niña permanece en la sala de neonatología del hospital, las enfermeras quieren que se llame "Milagros". La madre también está ingresada y se enfrenta a un posible proceso penal por abandono. "China" se ha convertido en la heroína de Argentina y muchos reporteros gráficos montan guardia en plan 'paparazi' frente a la finca para retratarla. Es un perro común, con lomo negro, patas marrones y manchas blancas en el pecho. Lleva mal tanto jaleo y popularidad, por eso ladra a las cámaras".

¡Tuvo más humanidad y más caridad hacia la recién nacia la perrita callejera que la propia madre de la bebé! ¿Qué más se puede pedir de un animalito para que demuestre que, más que los humanos, el perro noble es el que tiene más derecho de ser recibido en un Cielo en donde pueda dar su lealtad eterna a su máximo Creador?

Esta es la fotografía de la perrita callejera llamada China:





Con el paso del tiempo, he ido coleccionando otras fotos de otros casos que ilustran la nobleza canina. Tengo otra nota acerca del leal perrito que nunca se quiso separar de su amo, incluso estando ya muerto el amo. La siguiente fotografía es la de un perrito cuyo amo de nombre Jon Tumilson ya no regresó con vida de la guerra al haber muerto en Afganistán el 6 de agosto de 2011, un perrito Labrador de nombre Hawkeye que estuvo velando a su amo en la agencia funeraria sin separarse de él un solo momento:




Aunque las agencias funerarias tienen por norma no permitirle la entrada a animales domésticos a ninguna de las salas en las cuales se están llevando a cabo honras fúnebres, nadie tuvo el corazón para sacar de la funeraria al perrito que quería montar guardia debajo del féretro en el cual él sabía de alguna manera que estaba reposando su amo. Si alguien merecía estar allí al lado del soldado, quizá más que nadie, era su fiel perro Hawkeye que de alguna manera misteriosa para nosotros los humanos sabía que era su amo el que estaba en la caja mortuoria.

Y qué decir de Turco, cuya historia publicada en febrero de 2010 es la siguiente: "Abandonado por su dueño en Tarifa, este labrador estaba al borde de la muerte cuando fue recogido por unos militares. En unos meses pasó de ser un vagabundo a convertirse en el orgullo de un cuerpo de bomberos. Acaba de regresar de Haití, graduado tras salvar 18 vidas. `Turco´ es un perro andaluz y su historia comienza, como la película de Dalí y Buñuel, con una navaja bien afilada. En su caso, el tajo fue en el cuello. Sus dueños le extrajeron así el microchip, una práctica muy habitual entre los propietarios de los 150.000 perros que se abandonan en España cada año, tantos como víctimas humanas en el terremoto de Haití. Sin chip, no hay denuncia. El animal pierde su identidad y, casi siempre, perderá la vida. `Turco´, un labrador jovencito, quizá un regalo de Reyes, vagabundeó no se sabe cuánto tiempo por las afueras de Tarifa, en pleno verano de 2008, y acabó en un campo de maniobras. Lo recogieron unos militares que hacían ejercicios de tiro, muerto de sed, hecho un saco de huesos, lleno de pulgas y parásitos. Y con un pedruscazo en el hocico que todavía supuraba, cortesía de otro `amante´ de los animales. Turco estaba tan traumatizado que olvidó cómo se ladraba, como un niño que enmudece por los malos tratos. Un año después de su odisea, el perro seguía sin poder articular un guau. Así fue como Turco se cruzó en la vida de Cristina Plaza Jorge, una soldado profesional de 22 años, vallisoletana, destinada en Ceuta.`Turco´ se recuperó de sus heridas gracias a los mimos de Cristina. Y recobró la alegría, pues la nobleza nunca la perdió. El sobrino de una vecina, bombero del grupo de especialistas en rescates de la Junta de Castilla y León, lo vio corretear por el pueblo e intuyó enseguida que aquel chucho alegre, vivísimo, que lo olfateaba todo con la curiosidad de un detective, sin despistarse jamás, tenía madera de héroe. Pidió permiso a Cristina para hacerle una prueba. «Ya tenían a `Dopy´, un golden retriever, pero siempre andan buscando nuevos perros. No es nada fácil encontrar candidatos que superen las pruebas."

Esta es la fotografía de Turco al lado de uno de los niños que salvó (por cierto, tengo en casa un perro llamado también Turco, el cual nació el mismo día en que su padre murió, y como su papá se llamaba Turco  pues se le puso el mismo nombre a su recién nacido cachorro):




Otro caso interesante es el de un perrito llamado “Tommy”. Desde que murió su dueña a finales de 2012, su perro “Tommy” asiste todos los días a misa en la Iglesia de Maria Asunta, en San Donaci, sur de Italia, donde espera el regreso de la mujer mayor. El perro, un pastor alemán de 12 años, todos los días pasa de la plaza central del pueblito, en donde se reúnen las personas de la tercera edad y de ahí a la iglesia, donde se instala al lado del altar, con autorización del párroco. “Tommy” no ha dejado de ir ni un día a la iglesia desde que asistió a las exequias de su dueña, cuenta el diario Il Messaggero. Desde entonces, el párroco, Donato Panna, le permite entrar al templo para asistir a bautizos, bodas y entierros. Apenas escucha las campanas o ve llegar el carro fúnebre, el perro entra a la iglesia y sigue al ataúd como si la dueña pudiera resucitar. “Tommy” era un perro vagabundo que la dueña adoptó; ahora que quedó solo, todo el pueblo lo protege, lo alimenta y acaricia como emblema de fidelidad. Las siguientes fotografías muestran al fiel perrito que no pierde la esperanza de poder volver a encontrarse algún día con su dueña:





Tal vez no haya mejor manera de cerrar esta entrada en la bitácora que las siguientes fotos de bebitos y bebitas que parecen estar muy bien protegidos y cuidados por quienes sin duda alguna son y serán por siempre de manera incondicional su mejor amigo:






1 comentario:

Anónimo dijo...

De veras que son angelitos de 4 patitas, fieles hasta la muerte..